Un terremoto de magnitudes bíblicas ha devastado San Juan. De entre las ruinas, el eminente Dr. Arnold Fernández Mc Namara rescata las cartas de una distinguida familia sanjuanina. Tras un intenso trabajo de investigación, el material es organizado por remotos y abnegados editores que todo lo que buscan es la reivindicación del Ser Nacional. Con el correr de las páginas, el tupido velo que los personajes supieron tender sobre sus miserias comienza a descorrerse: incesto, prostitución, vagos ímpetus literarios, drogas, fanatismo religioso, exhibicionismo y una nunca del todo solapada simpatía por las fuerzas armadas son algunas de las pelusas que asoman debajo de la alfombra.
Poderosa Lectura
Editorial autogestionada por sus trabajadores. Hacemos libros artesanales para venderlos a precios accesibles.
5.2.13
22.1.13
De gira por las callejuelas de Valpo
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Paseo del Cerro Concepción
Arriba, tras cordillera, el Pacífico. Llegamos hace una semana con los libros, el taller y otras cosas en las mochilas. Valparaíso parece ser el laberinto perfecto para perderse con ganas. Lo saludable sale barato: frutas y pescados. Vendemos libros en plazas, bares, veredas de ferias del libro, playa, puerto, etc. Buscamos contactarnos con escritores, editoriales pequeñas y artesanales, personajes, historias profundas y lugares mágicos. Ya conocimos la hospitalidad de los porteños: vendedores de libros leídos como Bernardo, el jipi; o Yuri Zuñiga, candidato a alcalde de izquierda y vendedor ambulante; los amigos de Kiltra, Daniela y Manolo; nuestro anfitrión primero: el profe de historia Daniel y sus extensas conversaciones todo terreno.
Muchos bares y muchas subidas. Gente con diversos acentos. Un micro no es lo mismo que un colectivo: el transporte público funciona y es raro y bacán. Las pantorrillas trabajan al son de la bohemia y el trabajo independiente. Hace una semana que el sol casi ni se asoma. Pero estos ya parecen ser los caminos de Latinoamérica...
21.1.13
Presentación de "Apostillas para un nuevo fin del mundo" de Ariadna Sasso
| Foto: Fabricio Serafino |
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| Foto: Fabricio Serafino |
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| Foto: Fernando Facchín |
"Por las provincias de la región de Cuyo lo único que se ve sin problemas de interpretación son las estrellas", había dicho Ariadna. Llegamos a la Casa de Sudamericaneros con una camioneta cargada a más no poder con parlantes, libros y títeres de mano. Carla y Melina ensayaban, en el calor infernal del patio, la obra de teatro que habían tramado a partir del libro de Ariadna. Nuestro amigo Guillermo, diestro chofer, no tardó en destapar una cerveza. Descargamos los equipos (con sumo cuidado manipulamos el "Pequeño dylaniano") y nos pusimos a armar. Pronto llegarían Juan y A la voz de ahura, la banda de sonido de nuestras expectativas románticas. Dispusimos, en tres piezas de la casa, parlantes que sacaban por las ventanas que dan al patio el audio de algunos textos sassorianos de genio indiscutible. Sólo faltaba ese tirano servicial y necesario al que nos debemos por completo, el inestimable Público. De a poco las mesas se fueron rodeando de amigos expectantes y todo fluyó. Muestra cabal del poder hipnótico del arte en vivo, la escultura en arcilla basada en el microrrelato "Amigos" atrajo todas las miradas. Carla y Melina interpretaron "Autobiografías portátiles", "Cumpleaños", "Cómo vendí a mi gato en un programa de fast shop" y "Un relato fantástico". Aplauso cerrado, pura belleza. Muy lejos de las habituales imposturas, Ariadna agradeció el cariño de quienes la admiramos. Gracias, amigos, por estar ahí.
21.12.12
4.12.12
La juventud poderosa
Una amiga nos llamó porque en un CAJ, el de la escuela 9 de Julio de la Villa América, necesitaban encuadernar una revista. Terminamos haciendo con los chicos un Taller Poderoso de Encuadernación. Llevamos cutters, ganchos y páginas del Aullido de cisne, libro del mexicano Mario Santiago Papasquiaro. Fuimos en las bicis, con los carteles y las mochilas por avenida Rawson al norte. Ruta 40 y literatura latinoamericana y artesanal. Llegamos al aula, saludamos a los pibes y empezamos con lo primero: armar los cuadernillos y cortar el cartón. Les dijimos: "En dos horas van a salir de acá con un libro hecho por ustedes mismos". Abrieron los ojos grandes algunos, otros hicieron chistes, otros preguntaron cosas, pero en general se coparon como cuando hablan de celulares o Sabroso. Seguimos laburando y llegamos al último paso del arte de tapa. Nos dejaron con la boca abierta. Los pibes, agazapados tantas veces, o tantas otras poco escuchados, explotaron de colores y formas las tapas cartoneras. Hubo de todo en más de una docena de libros que ellos fabricaron.
21.11.12
Más allá del MICA
El post-MICA fue de lo mejor. Armamos una noche de lectura en San Patricio Bar, el sábado. Antes, al caer la tarde, habíamos estado, invitados por Cucurto, en la charla que les tocaba dar a los representantes de Eloísa Cartonera junto Lucas Oliveira de Editorial Funesiana. De allí, partimos al bar del Pato a armar el sonido mínimo con el Negro Campillay, de El Momo Poesía. Nos tomamos la primer birra y pegamos algunos carteles.
Al rato cayeron Darío y Lucas con las valijas de libros. Nos tomamos una Iguana esta vez. Evaluamos la posibilidad de un par de muzzas. Al toque llegó Federico Araya, autor de Los Decepcionados. Sumóse a la mesa. Lucas dudaba de que cayera Cucurto, que nos había dicho que venía. Y cumplió: apareció en un remís con María, su mujer, y con su hija Margarita. Sumamos una mesa y tres sillas. Cucurto agarró la revista El Culo Chungo que andaba por ahí y leyó con atención la entrevista a Pablo Ramos.
Luego empezaron las lecturas. Apareció gente de la nada y el bar se llenó de humo y ruido de chopps. Un público con distintas tonadas. Escritos en voz alta de porteños y cuyanos se entremezclaban en el ambiente. Hubo tiempo para un set con poemas del Pepe Campus y hasta para que el pequeño cantautor Juan Campillay hiciera de las suyas. Avanzaron los Susurradores por las mesas también. Lo planeado llegaba a su fin con un concurso a cargo de Funesiana. La fonola arrancó con Lo artesanal de Viejas Locas, acaso el soundtrack de las editoriales pequeñas y artesanales. Y la noche continuó en las mesas de la vereda como las charlas y el vino.
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